





HISTORIA
DEL
CARNAVAL DE ORURO
El Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) el 18 de mayo de 2001, es una herencia que nace en la Cultura Wankarani, como semilla cosechada por los Urus, que tras la conquista se convierte en una simbiosis de culturas, nativa con la europea, para consolidarse en la fe y devoción hacia la Virgen del Socavón.
Su ubicación es la ciudad de Oruro, República de Bolivia, que en tiempos inmemoriales fue un gran centro ceremonial de la cultura Uru, cuyas serranías son consideradas como sagradas por la energía inexplicable que irradia, cada vez que el cerro Pie de Gallo se convierte en el “axis mundi”, con la realización del Carnaval de Oruro.
La adoración de los Urus a los “seres tutelares” como la tierra, el sol, la luna, el agua, resistió a la extirpación de idolatrías impuesta por los colonizadores del viejo mundo. Al no poder eliminarlas, tuvieron que fusionarse y de esa mezcla nació una de las manifestaciones culturales más impresionantes del mundo.
LOS ALBORES
El 1 de Noviembre de 1606 nació la Villa de San Felipe de Austria, hoy ciudad de Oruro, como producto del hallazgo de una riqueza argentífera sin precedentes, cuyo primer europeo en llegar a estas tierras fue don Diego de Alemán a fines del siglo XVI. Posteriormente, los hermanos De Medrano, dieron el anuncio para comenzar a poblar, lo que en principio se llamó Asiento de Minas de San Miguel.
Luego de la fundación de la Villa, realizada por el oidor español don Manuel de Castro y Padilla, la riqueza del mineral atrajo a habitantes de todas partes del mundo para cosechar prosperidad para su propio beneficio, sin embargo, los europeos aprovecharon esa bonanza para establecer mediante sus órdenes religiosas, la imposición de la Religión Católica, por ello, se edifican varias iglesias en la nueva urbe, muchas de ellas organizadas en capellanías.
En el lugar donde estaba la riqueza de la época, se erige una capellanía comprada por Diego de Otalora, decide en 1739 construir una ermita en la falda del Pie de Gallo y encarga hacer pintar un lienzo con la imagen de la Virgen, según documentos encontrados de la época. El autor es anónimo.
Simultáneamente, el mismo año ocurre en esta región un intento de levantamiento contra la corona española, luego de que Juan Vélez de Córdova mediante el “Manifiesto de Agravios”, un documento filosófico, político y revolucionario para la época, motiva a los habitantes para su sublevación. Movimiento frustrado por una traición.
El mismo año, Otalora cede los predios a la familia Gonzales Juárez que se encarga del mantenimiento económico de la capellanía, es el hijo menor, Diego, quien se vuelve en su custodio.
A la par, un hecho interesante se da en el lugar, ya que los mineros, antes de ingresar al subsuelo, deciden de manera voluntaria ingresar a la ermita para encomendar por sus vidas y bautizan a la imagen como Nuestra Señora del Socavón. Corría la década del 40 del siglo XVIII.
Casi 50 años al primer intento de levantamiento, en 1781, el 10 de febrero ocurre la Rebelión de Oruro, encabezada por los hermanos Rodríguez, Sebastián Pagador entre otros protomártires. Dos días después llegan a la Villa, nativos de distintas comunidades aledañas. En vez de unirse a la causa revolucionaria, saquean todas las iglesias que estaban a su paso, menos la ermita del Socavón, porque consideraron que era la Virgen del pueblo.
En 1783, Diego Gonzales Juárez dispone en su testamento, dejar la custodia de la ermita a su amigo, pero con la condición de que la fiesta de la Virgen, sea celebrada cada 2 de Febrero, en honor a la Candelaria, de la cual, él era devoto.
Los resabios del 10 de febrero continuaron por años y para aplacar ese sentimiento subversivo, aparece la leyenda del Nina-Nina, un ladrón bueno que ayudaba a los pobres. Se enamora de Lorenza Choquiamo y en su afán de escaparse con ella, es sorprendido por su padre, Sebastián Choquiamo, quien inserta la propia daga del Nina-Nina, Anselmo Belarmino en su cuello, hiriéndolo de muerte.
Al estar tendido en el suelo, aparece una mujer quien lo ayuda para llevarlo hasta el hospital; antes de fallecer, confiesa al cura Carlos Borromeo Mantilla, que quien lo rescató era la mismísima Virgen, a la cual él veneraba en un paraje abandonado, prendiéndole ceras.
Luego que, la población de la Villa se entera de la aparición de la Virgen, comienza un culto frenético hacia Nuestra Señora del Socavón, también denominada como Virgen de la Candelaria, por lo descrito anteriormente.
Este proceso fue lento, ya que el movimiento independentista, quebró el desarrollo normal de esta expresión. Aquí no solo fueron devotos, los mineros o nativos de la villa, sino también españoles, prueba de ello, es el lienzo que encargó a Diego Del Carpio, Joseph Manuel de Goyoneche en 1812, por el milagro que le hizo Nuestra Señora del Socavón.
En 1818, la Villa se convirtió en una urbe de descontrol, no solo por los movimientos revolucionarios, sino también por el exceso en el consumo de alcohol, y para poner un freno a dicha acción, aparece el relato de los Siete Pecados Capitales y la lucha del bien contra el mal, autosacramental rescatado por el cura Ladislao Montealegre, origen de la danza de la diablada y tras de ella, otras expresiones folklóricas, integradas en comparsas de morenos, incas, kullawas, llameros y chunchos.
En el siglo XIX, luego de la Guerra de la Independencia, aparece la leyenda del Chiru-Chiru, un malandrín que robaba principalmente pan. Los mineros le dan ese denominativo porque su peinado desordenado era muy similar a la cola de un pajarillo que emitía sonidos onomatopéyicos de “chiu-chiu”, del cual derivó su apodo.
Uno de esos días, los mineros extrañaron su presencia, debido a su ausencia. Lo comenzaron a buscar y en uno de esos parajes abandonados, lo encontraron sin vida, pero a la cabeza de su lecho, estaba la imagen de la Virgen. Aquel hecho reavivó el sentimiento de fe hacia su Patrona.
Mientras tanto el proceso del Carnaval ya estaba en marcha, en un sincretismo religioso único, congregando a cientos y cientos de personas que se reunían durante los días del Carnaval, aprovechando el largo feriado.
Asimismo, con el devenir del tiempo, nacieron relatos mitológicos que crearon una relevancia mayor en la importancia del Carnaval de Oruro, como las Cuatro Plagas y la Virgen del Socavón, que consiste en el sometimiento del pueblo Uru por el semidiós Wari, quién al no lograr su objetivo, envía enormes plagas de diferentes latitudes, un sapo gigante del lado Norte, una víbora del sector Sur, un lagarto del Este y ejércitos de hormigas de distintos puntos cardinales.
Ante el clamor de los Urus para ser liberados, aparece una Ñusta del firmamento celestial para vencer a las plagas, no solo las mató, sino que también las petrificó y en el caso de las hormigas, las convirtió en arena. Por ello, los Urus en agradecimiento, deciden venerarla vistiéndose de diablos para ridiculizar a Wari y danzar en honor a Ella.
CONSOLIDACIÓN DEL CARNAVAL
El desarrollo de esta manifestación va en crecimiento, hasta que el 25 de noviembre de 1904, se reorganiza e institucionaliza la comparsa de diablos, dándole una identidad propia, como la Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro. Le siguieron la Morenada Zona Norte, los Hijos del Sol Los Incas, los Tobas Sud, los Tobas de la Zona Central, la Llamerada Zona Norte.
Durante la Guerra del Chaco (1932-1935) se hace una pausa, pero luego se retorna con mayor fuerza hasta que en la década del 40, tras la fundación de la Fraternidad Artística y Cultural La Diablada, el Carnaval de Oruro ingresa en otra tónica y se convierte en un destino turístico sin precedentes, prueba de ello, es que en 1948 se graba un video en 16 mm., la visita al Carnaval de ese año por la familia de Farbe Kontrast Helligkeit donde se muestra la participación de los orureños con lo que se denominó en su época, como un desfile callejero.
En la década del 50, comienza una organización real y legal del Carnaval de Oruro, con el siguiente detalle: En 1953, el alcalde Francisco Morales Pérez emite la primera Ordenanza municipal para regular las actividades carnavaleras del siguiente año. En 1957, se crea el Comité Departamental de Etnografía y Folklore, el mismo año, el Estado boliviano reconoce a la música de las Diablada No. 1, Diablada No. 2 y Diablada No. 3 como propias de Oruro.
En 1962, el Comité Departamental de Etnografía y Folklore de Oruro organiza el primer curso para guías y cicerones relacionados con el Carnaval de Oruro. El 19 de enero del año siguiente, a iniciativa de danzantes a la cabeza de Antonio Avendaño se funda la Asociación de Defensa de los Conjuntos Folklóricos de Oruro, cinco años después cambiaría su razón social por Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro (ACFO).
En 1965, el Comité de Etnografía y Folklore de Oruro, y la Asociación de Defensa de Conjuntos Folklóricos de Oruro, proclaman a la ciudad de Oruro como la Capital Folklórica de Bolivia. En 1965, durante el gobierno de René Barrientos Ortuño, mediante Decreto Supremo 07272 se declara a la ciudad de Oruro, como la Sede Oficial del Carnaval Folklórico de Bolivia.
Durante el gobierno de Alfredo Ovando Candia, en 1966, se emite el Decreto Supremo 09088 que declara a Oruro como la Capital Folklórica de Bolivia. El mismo año, pero a fines de marzo, se funda la Asociación de Guías de Turismo con especialidad en el Carnaval de Oruro.
En 1971, mediante el Comité Departamental de Etnografía y Folklore de Oruro se hace el primer trámite ante la Unesco para que el Carnaval de Oruro sea proclamado como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
En 1984, el gobierno de Hernán Siles Suazo declara a la ciudad de Oruro, como la Capital del Folklore de Bolivia mediante la Ley 602 y que además señala que los organizadores del Carnaval de Oruro, son la Honorable Alcaldía Municipal de Oruro, la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro y el Comité Departamental de Etnografía y Folklore de Oruro. Esta norma está vigente mediante la Ley Marco de Autonomías y Descentralización 031.
En 1994, durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada se declara a la Virgen del Socavón como la Patrona del Folklore Boliviano, mediante la Ley 1532. En 1995, se emite el Decreto Supremo 23996 que declara a la Entrada Tradicional del Carnaval de Oruro, como Patrimonio Cultural Artístico Tradicional y Folklórico de la Nación.
El 16 de mayo de 1995 se elaboran comisiones para que la Unesco evalúe al Carnaval de Oruro, y sea proclamado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Cuatro días después se organiza una demostración folklórica en la ciudad de Oruro en presencia de representantes de la Unesco.
En 1999, la Unesco solicita el llenado del formulario de postulación. Un año después se presenta ante ese organismo la Carpeta de Postulación y finalmente el 18 de mayo de 2001, el Carnaval de Oruro, es proclamado por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
El 24 de febrero de 2005, el Estado boliviano declara al Carnaval de Oruro, como Patrimonio Oral e Intangible del Estado Boliviano, mediante la Ley 2996, en honor al título otorgado por la Unesco.
Antes, durante y después de ese proceso, el Carnaval de Oruro, no solo fue un sitio turístico, sino un destino turístico que congrega a miles y miles de espectadores, entre devotos y turistas que viven una experiencia única, mágica y mística en la Alta Tierra de los Urus.
Como dijimos al principio el Carnaval de Oruro, genera un sentimiento único que solo se lo vive en la Alta Tierra de los Urus.








